Seguramente antes de entrar a leer la nota, habrá muchos comentarios en el Facebook, pero justamente porque no entran a leer y se quedan solo con un título, en el que estoy poniendo media mala palabra. Pero bueno, usando una frase de cabecera mía, “es lo que hay”. Aclarado todo esto, vamos a lo nuestro.
Claramente mi titulación de hoy hace alarde de aquella publicación de un vecino de Coronel Vidal, en la que nombraba como “23 pelotudos” a los integrantes de la comisión por el desafío de trasladar la Fiesta del Potrillo a un predio cerrado. La decisión, si bien generó controversias y debates de los “expertos en fiestas populares”, fue sin duda un acierto. Año tras año, los vecinos del Boulevard San Martin han lidiado con la música alta, los borrachos y hasta con los malos olores de aquellos de esfínter flojo. El cambio les generó una tranquilidad.
Sin duda alguna, son de público conocimiento los altos y bajos de esta Fiesta Nacional, pero altos y bajos que también sucedieron siempre en la plaza. El no tener un lineamiento en las comisiones, a veces genera esto. En cada cambio, se quisieron hacer cosas nuevas y eso llevó a que cada fiesta sea distinta. Eso quizá no sea lo mejor para un evento de tal magnitud. Siempre hablando desde una perspectiva propia. Pero de todas maneras se realizaron y con mayor o menor éxito, salieron.
Ni hablar de las tragedias que enlutaron al predio en el ultimo tiempo. Párrafo aparte para estas situaciones que dejaron la localidad consternada durante mucho tiempo.
Volviendo a la fiesta en sí, creo que estos 23 integrantes de aquella comisión, no fueron ningunos “pelotudos”. Fueron los que se animaron a escribir una página más, o más que una página, un capítulo entero que está cumpliendo una década.
Ojala el predio “Victor Abel Gimenez” siga por muchos años mas y la Fiesta tenga el éxito que se merece después de casi medio siglo de vida.
